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Me pagan por mi tiempo, no por ser creativo 11/23/2008

Posted by sopadeletras in Consultoría.
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En los trabajos de consultoría me he encontrado con cierta frecuencia con personas que transmiten una sensación de bienestar y complacencia con el trabajo que realizan y la situación laboral en la que se encuentran; están perfectamente integrados, conocen la organización, hacen su trabajo… Parecen moverse como pez en el agua, y cumplen con sus funciones y responsabilidades. Esa transacción que realizan diariamente (tiempo por trabajo) se sitúa en la zona media-media alta de la función tiempo-productividad. Desarrollan un migaja más del trabajo que se les pidió y se consideran acreedores frente a la empresa.

Cuando esa posición en la curva se mantiene constante a lo largo de los meses, cualquier consultor se preguntaría algo sencillo: ¿porqué no enriquece su relación laboral con la empresa con un plus de valor añadido y constante imaginación y empuje antes de adocenarse o volverse vulgar, laboralmente hablando? En el mundo laboral actual, pocos son los que sacan su trabajo en el tiempo adecuado y, muchos menos, los que, incrementándose el primero, son capaces de llevarlo a buen puerto. Por tanto, ese tipo de personas saben gestionar su tiempo.

Evidentemente, hay muchas razones por las que las personas se dejan ir plácidamente en la empresa tras asegurar su puesto de trabajo. Tal vez, las siguientes son las principales.

La primera que se me ocurre es que está aplicando a la perfección el principio de los gases nobles o del trabajo gaseoso. De eso no cabe la menor duda.

Una segunda razón puede estar en que su responsable no ha sido capaz de pedirle algo que vaya más allá de sus funciones y responsabilidades habituales o está suficientemente complacido con las tareas que le saca adelante. De hecho, muchos directivos son esclavos de sus tareas, reuniones y visitas hasta el punto de acumular un déficit de tiempo para con su equipo. Es más, con cierta frecuencia, los unos y los otros son perfectos desconocidos.

En tercer lugar, los consultores podríamos explicar el rol que tienen esos trabajadores basándonos en el miedo que tienen a aportar ideas o a la conveniencia de no-aportar que les retiene impasibles y centrados en sacar su trabajo diario. “A mí no me pagan por pensar”, diría.

Finalmente, un ambiente de constante evaluación y crítica pueden mermar la iniciativa y creatividad del trabajador

En resumidas cuentas, este tipo de personas que son capaces de sacar el trabajo adelante, creo que también serían capaces de comprimirlo un poco más y dedicar parte de él al trabajo intelectual en beneficio de su empresa y en el suyo propio. El reto de su jefe o responsable es salir airoso del conflicto que genera en ese trabajador cuando ataque esa creencia que domina a muchas personas en su trabajo: me pagan por mi tiempo, no por ser creativo ni añadir valor.

Ahí radica el meollo de la cuestión: atacar con éxito sus paradigmas para transformarlos en algo que sea más enriquecedor para ambas partes. ¿Cómo hacerlo? Compañero, eso es harina de otro costal.